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Paraguay no usa IA para hacer periodismo pero la desinformación sí

En 2014, Associated Press empezó a publicar reportes de ganancias empresariales escritos íntegramente por un algoritmo llamado Wordsmith. El volumen de notas trimestrales se multiplicó por más de diez, liberó el 20% del tiempo de los periodistas y no hubo despidos.

En enero de 2023, CNET publicó 77 artículos generados por inteligencia artificial sin informar a sus lectores. Una auditoría posterior encontró errores en 41 de ellos. El medio tuvo que corregir más de la mitad de lo que su IA había escrito.

Entre un extremo y el otro, el periodismo global está atravesando la transformación más profunda desde la llegada de internet. Y Paraguay no está en esa conversación. No usa IA en sus redacciones. No tiene una organización de fact-checking. No regula los deepfakes. Mientras Argentina perdía 1.550 puestos de trabajo periodístico en los primeros meses de 2024 y Brasil prohibía los deepfakes en campañas electorales, Paraguay ni siquiera aparecía en el mapa.

Lo que el periodismo ya hace con IA (desde hace una década)

La Associated Press no es un caso aislado. Reuters y Bloomberg automatizan noticias financieras desde hace años. El Washington Post desarrolló Heliograf en 2016 para cobertura automatizada de eventos deportivos y elecciones. Forbes usa Quill desde 2012 para generar resúmenes de datos financieros. La BBC experimenta con traducción automática y transcripción de entrevistas. El País, en España, tiene un equipo dedicado a innovación con IA.

La caja de herramientas es amplia y no requiere inteligencia artificial generativa. Los sistemas de transcripción automática como Otter.ai o Trint convierten entrevistas en texto en minutos. Las herramientas de traducción permiten que una nota escrita en español se publique en guaraní y portugués sin intervención humana. Los sistemas de recomendación de contenido —los mismos que usan Netflix o Spotify— deciden qué nota ve cada lector en la portada de un diario digital. Los detectores de anomalías en datos públicos encuentran patrones que a un periodista le tomaría semanas identificar.

Nada de esto es futurismo. Es infraestructura. Y en Paraguay, ningún medio importante ha documentado públicamente el uso de ninguna de estas herramientas.

El dato más revelador sobre el estado del periodismo con IA no viene de Silicon Valley. Viene del Reuters Institute, que en su informe de tendencias 2026 preguntó a 280 líderes de medios de todo el mundo cuántos puestos de trabajo habían ahorrado gracias a la inteligencia artificial. El 67% respondió: cero. La IA en el periodismo, por ahora, no reemplaza periodistas. Amplifica a los que ya están. El problema es cuando no hay periodistas que amplificar.

Lo que pasó en América Latina mientras Paraguay miraba

El caso argentino es el más dramático de la región. En los primeros meses de 2024, Argentina perdió al menos 1.550 puestos de trabajo periodístico No fue la inteligencia artificial la que eliminó esos puestos. Fue una combinación de ajuste fiscal, concentración de medios y crisis del modelo de negocio publicitario. Pero el resultado es el mismo: menos periodistas para cubrir más información.

Brasil tomó el camino opuesto. En febrero de 2024, el Tribunal Superior Electoral prohibió el uso de deepfakes en campañas y estableció la obligación de etiquetar todo contenido generado con inteligencia artificial. En diciembre del mismo año, el Senado brasileño aprobó un proyecto de ley de IA que incluye disposiciones sobre derechos de autor para datos de entrenamiento. Mientras tanto, medios como O Globo usan IA para analizar discursos del Congreso y detectar patrones legislativos. El Grupo Globo y el Grupo Estado publicaron guías formales de uso de IA con supervisión humana obligatoria.

Colombia, México y Chile tienen medios experimentando con IA —El Tiempo en Bogotá, Radio Fórmula con su lector de noticias virtual, Copano.news en Chile con 40 artículos generados por día— y dos de las organizaciones de fact-checking más sólidas de la región: Chequeado en Argentina y Aos Fatos en Brasil. Ambas usan inteligencia artificial para automatizar la verificación de datos y publicaron políticas formales de uso ético de la tecnología.

Paraguay no tiene ninguna organización de verificación de datos certificada por la International Fact-Checking Network. No hay registro público de que ABC Color, Última Hora, La Nación, HOY, NPY ni Telefuturo utilicen herramientas de inteligencia artificial en sus procesos editoriales. El primer programa de periodismo de datos del país se lanzó en 2025 en la Universidad Columbia de Paraguay y graduó a 15 personas.

El periodismo paraguayo y la tormenta perfecta

Paraguay ocupa el puesto 88 de 180 países en el índice de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras 2026, con una calificación de “situación difícil”. Su indicador económico —que mide la sostenibilidad financiera de los medios— cayó de 40 a 31 puntos en un solo año, ubicándose en el puesto 154 global. Los sindicatos denuncian creciente precarización laboral. No existe un censo público de cuántos periodistas trabajan en el país.

El ecosistema de medios paraguayo está concentrado en pocos grupos familiares, entre ellos Zuccolillo (ABC Color, independiente y opositor), Vierci (Telefuturo, Última Hora), Cartes (Grupo La Nación, afín al Partido Colorado) y Albavisión (SNT/Canal 9). La radio es el medio más importante en zonas rurales, donde aproximadamente el 60% de la población habla mayoritariamente guaraní —las mismas zonas donde, como analizamos en nuestro artículo sobre conectividad rural en Paraguay, la brecha digital es más profunda. El periodismo impreso tiene una de las tasas de lectura más bajas de Sudamérica.

Es un ecosistema vulnerable. Concentrado, con poco margen económico, sin herramientas de verificación automatizada, sin fact-checking organizado, sin regulación de contenidos generados por IA —en un país donde, como vimos en el análisis del gobierno digital paraguayo, la infraestructura digital avanza más rápido que la capacidad institucional de regularla—. En ese contexto, la pregunta no es si la inteligencia artificial va a transformar el periodismo paraguayo. La pregunta es si el periodismo paraguayo va a sobrevivir a lo que la inteligencia artificial ya está haciendo con la información que consumen los paraguayos.

La desinformación no pide permiso

Mientras el periodismo debate si usar o no inteligencia artificial, la desinformación ya la adoptó. En 2023, la campaña presidencial argentina fue definida por analistas como “la primera elección con inteligencia artificial” de América Latina: ambos candidatos usaron imágenes generadas por IA. Las imágenes de Sergio Massa creadas por la campaña de Javier Milei acumularon 3 millones de visualizaciones. En Brasil, videos ultrafalsos de presentadores de televisión fueron detectados durante el ciclo electoral. En India, políticos fallecidos fueron “resucitados” mediante deepfakes para hacer campaña.

La tecnología para crear desinformación convincente es, en 2026, esencialmente gratuita. Existen herramientas de código abierto que generan imágenes, audio y video falsos en minutos. Un modelo de lenguaje como los que cualquiera puede descargar de internet puede escribir cientos de notas de desinformación por hora. La verificación humana y el rastreo de procedencia siguen siendo más confiables que la detección automatizada

No hay documentación pública de campañas de desinformación con IA dirigidas específicamente a Paraguay. Pero hay un dato que debería preocupar más que un deepfake individual: Paraguay no tiene la infraestructura para detectarlo si ocurriera. Sin fact-checking organizado. Sin medios que usen herramientas de verificación. Sin legislación que regule el contenido sintético. Sin periodistas formados en verificación digital. Es un país con las defensas bajas en una guerra que ya empezó.

Lo que Paraguay podría hacer (y cuánto cuesta)

Un país de 6,5 millones de habitantes no necesita competir con Associated Press. Necesita tres cosas que son baratas y que ninguno de sus vecinos hizo completas.

La primera es una organización de fact-checking. Chequeado en Argentina opera con recursos modestos y Aos Fatos en Brasil desarrolló su propio chatbot de verificación con herramientas de código abierto. Paraguay podría empezar con cinco personas, un servidor y un acuerdo con una universidad. Costo estimado: 150.000 a 300.000 dólares anuales. Menos de lo que cuesta mantener un noticiero de televisión durante un mes.

La segunda es un programa de alfabetización en IA para periodistas. El periodismo de datos es la base sobre la que se construye el periodismo con inteligencia artificial. Los 15 graduados del primer curso en la Universidad Columbia son un comienzo, pero 15 personas no transforman una industria de cientos. Un programa de formación continua de dos años para 100 periodistas —con foco en verificación digital, análisis de datos y uso ético de IA— costaría entre 100.000 y 200.000 dólares. El BID financia programas de este tipo en toda la región.

La tercera es una ley básica de transparencia de contenidos sintéticos. No se necesita un marco regulatorio complejo. Algo tan simple como la obligación de etiquetar el contenido generado por IA —que Brasil ya implementó para su elección de 2024 y la Unión Europea está incorporando a su AI Act— le daría al ciudadano una herramienta mínima para distinguir qué fue escrito por una persona y qué por un modelo de lenguaje. No frena la desinformación deliberada. Pero obliga a quien la genera a mentir dos veces: en el contenido y en la etiqueta.

Paraguay no necesita ser Associated Press. Necesita no ser el país donde la información falsa viaja más rápido que la verdadera porque no hay nadie verificando. La inteligencia artificial no va a destruir el periodismo. Lo que lo destruye es la ausencia de periodismo. Y en Paraguay, en 2026, esa ausencia es más grande que la tecnología.

Leé el análisis completo sobre tecnología aplicada en la guía de inteligencia artificial en Paraguay.

Fuentes

CS

César Sánchez

Analista de inteligencia artificial desde Paraguay. Consultor en automatización con IA generativa, anotación de datos y desarrollo de soluciones basadas en IA. Creador de muchotexto.net.