Paraguay 2040: un país construido con datos
Paraguay tiene energia limpia, una poblacion joven y 944 MW de data centers operativos. Que puede pasar si en los proximos 15 anos toma las decisiones correctas, y que pasa si no.
En agosto de 2026, Paraguay tiene 41 empresas registradas como consumidores intensivos de energía, 944 megavatios de data centers y criptominería operando en su territorio, y una proyección de ingresos para ANDE de 350 millones de dólares por ese segmento —un 18,6% más que el año anterior—. Es un país que todavía exporta soja, carne y electricidad a precio de costo, pero que por primera vez en su historia tiene sobre la mesa cartas que ningún otro país sudamericano puede jugar. La pregunta es qué hace con ellas.
En resumen:
- Paraguay tiene una ventana demográfica que se cierra alrededor de 2045: población joven con edad media de 29 años, pero con fecundidad en declive. El bono demográfico no espera.
- El superávit energético —la ventaja competitiva más importante del país— podría agotarse entre 2035 y 2040 si la demanda sigue creciendo al 12-21% anual. Diversificar con solar en el Chaco (5,5 kWh/m²/día) no es opcional: es urgente.
- La capacidad de data centers pasó de cero a 944 MW en tres años. Las proyecciones a 2040 van de 2.000 a 8.000 MW dependiendo de si Paraguay soluciona sus cuellos de botella: fibra internacional, regulación y talento.
- Tres escenarios: uno donde Paraguay se convierte en el hub de cómputo de Sudamérica, otro donde vende energía barata sin transferencia tecnológica, y un tercero —el más probable si no se toman decisiones— donde el superávit se consume sin haber construido nada nuevo.
Proyectar un país a quince años no es un ejercicio de adivinación. Es un ejercicio de identificar las tendencias que ya están en marcha, los cuellos de botella que las frenan, y las decisiones que determinan cuál de varios futuros posibles se materializa. Paraguay en 2026 tiene más datos, más infraestructura y más oportunidades que en cualquier otro momento de su historia. Lo que sigue depende de lo que haga con ellos.
El reloj demográfico: una ventana que se cierra en 2045
Paraguay tiene hoy aproximadamente 6,5 millones de habitantes, con una edad media de 29,4 años —una de las poblaciones más jóvenes de Sudamérica—. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística indican que la población crecerá hasta unos 7,5 millones en 2040, con una tasa de fecundidad que ya está por debajo del nivel de reemplazo (1,9 hijos por mujer y bajando). La urbanización pasará del 69% actual a cerca del 80%.
Eso significa que Paraguay está viviendo su bono demográfico ahora: hay más personas en edad de trabajar que dependientes (niños y adultos mayores). Pero ese bono se agota alrededor de 2045, cuando la proporción se invierte y el país empieza a envejecer. Cada año que pasa sin invertir en educación, salud y empleo formal para esa población joven es un año de bono demográfico desperdiciado.
El Índice de Capital Humano del Banco Mundial para Paraguay es de 0,528 —el más bajo entre los países con los que compite (Uruguay 0,603, Chile 0,652, Costa Rica 0,623)—. Eso significa que un niño paraguayo que nace hoy alcanzará, en promedio, apenas el 53% de su productividad potencial si tuviera salud y educación completas. La brecha de talento tech que ya es un problema en 2026 —menos de 600 graduados en informática por año, contra una producción per cápita varias veces mayor en Uruguay— se va a convertir en un abismo en 2040 si no se invierte masivamente en formación STEM durante esta década.
Energía: del superávit al equilibrio
Paraguay genera hoy aproximadamente 44 teravatios-hora al año y consume alrededor de 15 TWh. El excedente —casi dos tercios de su producción— se exporta a Brasil y Argentina. Pero ese colchón se está achicando. La demanda interna crece a un ritmo de entre 12% y 21% anual, impulsada por los data centers —41 empresas demandan ya 944 MW, el 13,5% de la energía de Itaipú que corresponde a Paraguay—, la electrificación del transporte y el crecimiento vegetativo.
A ese ritmo, el superávit energético paraguayo se agota entre 2035 y 2040. Para entonces, si no se construyó nueva capacidad de generación, Paraguay pasará de exportador neto a importador neto —precisamente cuando más energía necesitará para sostener su crecimiento económico—.
La solución está en el oeste. El Chaco paraguayo recibe una irradiación solar promedio de 5,5 kilovatios-hora por metro cuadrado por día, entre las más altas de Sudamérica. La Ley 7599 de 2025 y el Decreto 6034 de 2026 crearon el marco legal para que el sector privado invierta en generación renovable: solar, eólica, biomasa, biogás, geotermia y almacenamiento. Pero a un año de su promulgación, no hay un solo proyecto utility-scale en construcción. El potencial solar del Chaco podría agregar entre 1.000 y 5.000 MW de capacidad instalada para 2040 —suficiente para aumentar la oferta eléctrica en más del 50% respecto a la capacidad instalada actual—, pero eso requiere que alguien construya los parques, las líneas de transmisión y los contratos de compra de energía. Hoy, nada de eso existe.
La renegociación del Anexo C de Itaipú, congelada desde abril de 2025 por el escándalo de espionaje ABIN, añade otra capa de incertidumbre. Sin un acuerdo sobre las nuevas bases financieras de la represa —cuyo acuerdo tarifario vigente (2024-2026) vence el 1 de enero de 2027—, Paraguay no sabe con cuántos ingresos de Itaipú va a contar para financiar su transición energética.
Data centers: de 944 MW a lo que Paraguay quiera ser
En 2022, Paraguay no tenía un solo data center de escala industrial. En 2026, tiene 944 MW operativos o en construcción, con HIVE Digital Technologies como el operador más grande (300 MW operativos, 100 MW GPU en construcción). Yguazú Digital —el proyecto binacional con Taiwán— proyecta otras tres fases que van de 10 MW a 1.000 MW. Las proyecciones para 2040 van de 2.000 MW en un escenario conservador a 8.000 MW en uno optimista.
Para ponerlo en perspectiva: Irlanda, el país que se convirtió en el hub de data centers de Europa, tiene aproximadamente 80 centros de datos que consumen el 23% de su electricidad nacional. Loudoun County, Virginia —el “Data Center Alley” del mundo— alberga más de 200 data centers. Paraguay tiene la energía más barata de Sudamérica, una ubicación central en el continente y 99,9% de energía renovable. Los fundamentos están. Lo que falta es todo lo demás.
El primer cuello de botella es la conectividad. Paraguay es mediterráneo y depende de fibra terrestre que atraviesa Brasil y Argentina para conectarse al resto del mundo. No tiene acceso a cables submarinos, que son las autopistas del tráfico internacional de datos. La construcción de una Red Nacional de Fibra Óptica —un proyecto con un presupuesto estimado de USD 47,9 millones que figura en la Agenda Digital— sería el primer backbone de fibra soberano del país. Pero no está construido.
El segundo cuello de botella es regulatorio. Paraguay no tiene una sola norma específica para data centers. No hay cuotas de contratación local, no hay obligaciones de beneficio comunitario, no hay evaluaciones de impacto ambiental aplicadas al sector. Chile diseñó el Plan Nacional de Data Centers con metas explícitas a 2030. Paraguay todavía está en la fase de memorandos de entendimiento no vinculantes.
El tercero es el talento. Un data center de 100 MW emplea entre 20 y 50 personas en operación permanente. Parece poco, pero son puestos que requieren formación técnica especializada —electricistas de alta tensión, técnicos de refrigeración, administradores de redes— que el sistema educativo paraguayo no está produciendo al ritmo necesario. Si los data centers crecen a 5.000 MW para 2040, Paraguay va a necesitar entre 1.000 y 2.500 técnicos especializados que hoy no existen.
La economía que viene: menos soja, más servicios digitales
Paraguay tiene un PIB per cápita de aproximadamente USD 9.400 en 2026. Las proyecciones para 2040 lo ubican entre USD 14.000 y USD 17.000 nominales, dependiendo del crecimiento anual. Es un salto significativo, pero incluso en el escenario optimista seguiría siendo el más bajo entre los países con los que compite: Uruguay proyecta USD 30.000, Chile USD 28.000, Costa Rica USD 22.000.
La diferencia la va a marcar la composición de ese PIB. Si Paraguay sigue dependiendo de la soja y la carne como principales exportaciones —hoy representan más del 40% del total—, su crecimiento estará atado a los precios internacionales de commodities, que son cíclicos y no generan empleo de calidad. Si, en cambio, logra que los servicios digitales, el cómputo en la nube, la inteligencia artificial aplicada al agro, las fintech y la exportación de energía con valor agregado representen una porción creciente de su economía, el PIB per cápita podría superar los USD 20.000.
Hay señales de que el cambio ya empezó. Las exportaciones de servicios bajo el régimen de maquila —que incluyen desarrollo de software, procesamiento de datos y servicios de cómputo— crecieron sostenidamente en los últimos cinco años. La Ley 7547 de 2025 reformó la Ley de Maquila para incluir explícitamente los servicios intangibles. Y la combinación de energía barata, ubicación geográfica y huso horario compatible con Estados Unidos le da a Paraguay una ventana de oportunidad en el mercado de nearshoring de servicios digitales que ningún otro país sudamericano puede replicar.
Pero la informalidad —62% de la fuerza laboral— es el lastre. Un país donde dos de cada tres trabajadores no tienen seguridad social, no califican para crédito hipotecario y no acumulan antigüedad laboral no puede construir una economía digital competitiva. Formalizar el empleo es la reforma estructural más importante que Paraguay puede hacer antes de 2040, y la más difícil.
Los tres escenarios
Escenario A: hub regional de cómputo. Paraguay diversifica su matriz energética con solar en el Chaco antes de 2030, construye la Red Nacional de Fibra Óptica, crea un marco regulatorio para data centers con beneficios comunitarios y forma una generación de técnicos e ingenieros. Los data centers alcanzan 8.000 MW. Las exportaciones de servicios digitales superan a las de soja. El PIB per cápita supera los USD 20.000. El bono demográfico se aprovechó.
Escenario B: exportador de energía barata. Los data centers siguen llegando pero sin regulación. Paraguay vende electricidad barata, los centros de datos operan con mínima transferencia tecnológica, y los beneficios se concentran en ANDE —USD 350 millones al año que palian el déficit fiscal pero no transforman la economía—. El superávit energético se agota hacia 2038. La soja y la carne siguen siendo las principales exportaciones. El PIB per cápita llega a USD 14.500. El bono demográfico se desperdició parcialmente.
Escenario C: el superávit que se fue. Una sequía prolongada como la de 2019-2022 golpea la cuenca del Paraná en la próxima década. La generación de Itaipú vuelve a caer 35%. Sin diversificación energética, los data centers empiezan a migrar a países con redes más estables. La presión china sobre Taiwán escala y Paraguay queda aislado diplomáticamente. La corrupción bloquea las reformas institucionales. El crecimiento se estanca. El PIB per cápita apenas supera los USD 10.000. La ventana del bono demográfico se cerró sin que nadie la abriera.
Conclusión
Paraguay en 2040 no va a ser el país que sus políticos prometen ni el que sus críticos temen. Va a ser el país que las decisiones de los próximos cinco años determinen. La ventana del bono demográfico se cierra en 2045. El superávit energético se agota hacia 2038. La infraestructura de datos que se construya —o no— entre 2026 y 2035 es la que va a definir qué tipo de economía tiene Paraguay cuando estas ventanas ya no estén abiertas.
Las palancas son pocas y claras: diversificar la matriz energética con solar en el Chaco, construir fibra óptica soberana, crear un marco regulatorio para data centers que exija transferencia tecnológica y beneficio comunitario, y multiplicar por diez la inversión en formación de talento tech. Si esas cuatro cosas se hacen, Paraguay puede ser el país que sus nietos no se quieran ir. Si no, va a ser el país que les vendió electricidad barata a los que sí lo hicieron.
Más análisis en el Observatorio de IA en Paraguay.
Fuentes
- INE Paraguay — Proyecciones de población
- ANDE — Consumo intensivo especial (41 empresas, 943,8 MW)
- HIVE Digital Technologies — FY2026 Financial Results
- IEA — World Energy Outlook 2025
- WEF — Future of Jobs Report 2025
- Banco Mundial — Human Capital Index Paraguay
- Ley 7599/2025 y Decreto 6034/2026
- MITIC — Agenda Digital Paraguay
- ABC Color Negocios — Consumo intensivo ANDE (agosto 2026)
- Wikipedia ES — Demografía de Paraguay
- Wikipedia ES — Economía de Paraguay
- BCP — Proyecciones macroeconómicas
- IPCC AR6 — Impactos regionales en Sudamérica
