El experimento paraguayo de Peter Thiel
El 13 de mayo de 2026, un hombre de 58 años se sentó en una sala del Mburuvicha Róga, la residencia presidencial de Paraguay, frente a Santiago Peña. Peter Thiel no es un turista ni un filántropo. Es la persona número 100 más rica del planeta, cofundador de PayPal y Palantir, primer inversor externo de Facebook, dueño de Founders Fund, una de las firmas de capital de riesgo más poderosas de Silicon Valley. Llegó con Cully Cavness, cofundador de Crusoe AI, una empresa que convierte el gas quemado de los pozos petroleros en electricidad para centros de datos. El mensaje oficial fue que estaban “explorando Paraguay como sede para centros de datos de inteligencia artificial”.
El hombre que cree que la democracia y la libertad son incompatibles
Para entender lo que significa la llegada de Peter Thiel a Paraguay, hay que entender primero quién es y, más importante, qué cree. Porque Thiel no es un inversor común. Es un hombre con una filosofía, y esa filosofía tiene consecuencias concretas sobre cómo opera, qué financia y dónde decide poner su dinero.
En 2009, Thiel publicó un ensayo en Cato Unbound titulado “The Education of a Libertarian”. Allí escribió una frase que vale la pena recordar: “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles.” No era una exageración retórica. Era una declaración de principios. En el mismo texto, Thiel argumentó que el sufragio femenino y el estado de bienestar habían hecho del capitalismo democrático un “oxímoron”. La solución, según él, no era reformar la política, sino escapar de ella: “La gran tarea de los libertarios es encontrar una salida de la política en todas sus formas. Estamos en una carrera mortal entre la política y la tecnología.”
Para Thiel, la tecnología no es solo una herramienta económica. Es un vehículo de escape. Cada empresa que funda o financia cumple una función estratégica en esta visión: PayPal fue diseñada originalmente como una moneda fuera del control gubernamental. Palantir, bautizada como las “piedras videntes” de El Señor de los Anillos, es un sistema de vigilancia total que da a sus dueños una visibilidad sin precedentes sobre cualquier persona, organización o gobierno. Founders Fund, su firma de capital de riesgo, financia empresas que operan en los bordes de la regulación: SpaceX (transporte fuera del planeta), Anduril (defensa autónoma), Crusoe AI (infraestructura computacional fuera de la red tradicional), Panthalassa (centros de datos oceánicos).
Thiel no invierte en tecnología porque crea empleos o porque mejora la productividad. Invierte porque cree que la tecnología puede hacer obsoleta a la política. Y en un país donde la política es débil, corrupta y complaciente, la tecnología no tiene que escapar de nada: simplemente ocupa el espacio vacío.
Lo que Palantir hace con tus datos cuando nadie mira
Palantir Technologies, cofundada por Thiel en 2003, es el corazón de este proyecto. Con una capitalización de mercado que superó los 400 mil millones de dólares en 2025, Palantir construye sistemas de integración y análisis de datos para gobiernos y grandes corporaciones. Su plataforma Gotham fue diseñada originalmente para la inteligencia militar y de contraterrorismo. Hoy se usa en hospitales, departamentos de policía, agencias de inmigración y ministerios de defensa en todo el mundo.
El historial de Palantir en materia de privacidad está bien documentado. En Estados Unidos, la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) utiliza el sistema FALCON (rebautizado como ICM) desde 2014, una base de datos que integra números de teléfono, datos de GPS, redes sociales, números de seguro social y registros financieros, incluyendo datos de ciudadanos estadounidenses. En 2025, el sistema ELITE, una aplicación personalizada de Palantir, fue utilizada por ICE para priorizar redadas de deportación. Una demanda de la ACLU reveló que los agentes accedían a datos de Medicaid — información médica protegida — para localizar inmigrantes.
En el Reino Unido, Palantir ganó un contrato de 330 millones de libras en 2023 para construir la Plataforma Federada de Datos del NHS, el sistema de salud pública británico. En mayo de 2026 — exactamente las mismas semanas en que Thiel se reunía con Peña — el Financial Times reveló que NHS England había dado a contratistas de Palantir “acceso ilimitado” a datos identificables de pacientes a través del National Data Integration Tenant. Un informe interno del NHS admitió el “riesgo de pérdida de confianza pública”. La historia de Palantir con la salud pública siempre es la misma: primero los datos, después los permisos, al final la controversia.
En Nueva Orleans, Palantir operó un programa secreto de vigilancia predictiva durante seis años, sin que el consejo municipal lo supiera. El sistema usaba análisis de redes para identificar presuntos miembros de pandillas y posibles víctimas de violencia. Cuando The Verge reveló el programa en 2018, el alcalde Mitch Landrieu canceló el contrato. Para entonces, el sistema ya había alimentado procesamientos judiciales sin que los abogados defensores supieran que los datos provenían de Palantir.
En Israel, Palantir firmó en 2024 un acuerdo estratégico con el Ministerio de Defensa durante la guerra en Gaza, vendiendo su Plataforma de Inteligencia Artificial (AIP) para decisiones de designación de objetivos. El CEO de Palantir, Alex Karp, declaró: “Nuestro producto se usa ocasionalmente para matar personas.” Varios empleados renunciaron en protesta.
En todos estos casos, el patrón se repite. Palantir llega con una promesa de eficiencia y modernización. Instala su plataforma. Procesa datos que nadie más puede procesar. Y solo después, cuando ya es demasiado tarde, la sociedad descubre qué información se recopiló, quién tuvo acceso y para qué se usó.
La pregunta que flota sobre Paraguay no es si Palantir aterrizará en el país. Es si Paraguay tiene las condiciones para que eso ocurra sin que nadie se dé cuenta hasta que sea demasiado tarde.
La puerta de entrada se llama Crusoe AI
El vehículo inmediato de la inversión no es Palantir, sino Crusoe AI. Pero sería ingenuo separarlos.
Crusoe AI fue fundada en 2018 por Chase Lochmiller y Cully Cavness con una idea ingeniosa: llevar centros de datos modulares directamente a pozos petroleros donde se quema gas natural como subproducto. En lugar de que ese gas se desperdicie en el flaring, Crusoe lo captura, lo convierte en electricidad mediante generadores de combustión estequiométrica (99,9% de eficiencia, contra el 91,1% del flaring tradicional), y alimenta procesadores de alto rendimiento. El modelo se llamó “Digital Flare Mitigation”.
Crusoe comenzó minando Bitcoin. Luego pivotó a la nube de GPU para inteligencia artificial. En marzo de 2025 vendió su unidad de minería a NYDIG y se convirtió oficialmente en una empresa de infraestructura de IA. Founders Fund, la firma de Thiel, lideró su ronda Serie D de 600 millones de dólares en diciembre de 2024, a una valuación de 2,8 mil millones. Para 2025, Crusoe ya valía cerca de 10 mil millones.
Hoy, Crusoe construye centros de datos masivos: el campus Abilene en Texas, de 1,2 GW, parte del megaproyecto Stargate (500 mil millones de dólares); el proyecto Jade en Wyoming, de 2,7 GW, el más grande en tramitación en Estados Unidos. Sus clientes incluyen Oracle, OpenAI, Microsoft y NVIDIA. Su plan internacional empezó en Argentina (Vaca Muerta, 2023) y ahora apunta a Paraguay.
Crusoe no necesita que Paraguay tenga industria tecnológica. No necesita talento local avanzado. Necesita dos cosas: energía barata y un gobierno dispuesto a recibirlo. Paraguay tiene ambos.
La conexión con Palantir no es directa — Thiel no tiene un asiento en el directorio de Crusoe — pero Founders Fund invirtió desde la ronda semilla. Son parte del mismo ecosistema. La misma gente. La misma filosofía. En palabras del propio Thiel sobre Crusoe: “El mayor riesgo con la IA es que no seamos lo suficientemente ambiciosos. Crusoe está aquí para liberarnos de la isla de la ambición limitada.” Esa “liberación” de la que habla Thiel significa exactamente eso: construir infraestructura donde las reglas no estorben.
Paraguay, 2026: una tormenta perfecta
Paraguay tiene hoy tres cosas que Peter Thiel necesita.
La primera es energía. Itaipú es una de las represas hidroeléctricas más grandes del mundo: 14.000 MW instalados. Paraguay consume solo una fracción de su parte. El resto se vende a Brasil a un precio que muchos consideran irrisorio. Esa energía sobrante, limpia y barata, es el imán. El proyecto Yguazú Digital, firmado con Taiwán durante la visita de Peña días antes de recibir a Thiel, ya contempla un centro de IA con capacidad de 1.000 MW y una inversión estimada de 300 millones de dólares para su fase inicial. X8 Cloud, otra empresa con sede en Los Ángeles, anunció un plan de 10 a 50 mil millones de dólares para centros de datos en Paraguay en los próximos 30 años. Paraguay, el país sin tradición tecnológica ni ingenieros de software en cantidad, se ha convertido en el destino más caliente de infraestructura de IA en Sudamérica.
La segunda es un marco fiscal que parece diseñado para atraer capital sin preguntar. El régimen “Triple 10” — 10% de impuesto corporativo, 10% de renta personal, 10% de IVA — ya es de los más bajos de la región. La nueva ley de maquila (Ley 7547/2025), que ahora incluye servicios tecnológicos, permite operar con una tasa efectiva del 1% sobre el valor agregado. El sistema tributario es territorial: solo se pagan impuestos sobre ingresos generados dentro del país. No hay impuestos a la renta mundial, no hay retenciones a dividendos para accionistas extranjeros. La visa de inversor se obtiene desde 70.000 dólares.
La tercera, y la más crítica, es la fragilidad institucional. Paraguay ocupa el puesto 150 de 182 en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, con una puntuación de 24 sobre 100. Cayó 4 puntos entre 2023 y 2024, una de las peores caídas de la región. El 91% de los ciudadanos cree que la mayoría de los políticos están involucrados en corrupción, según Latinobarómetro. Las contrataciones directas sin licitación son endémicas. En mayo de 2026, cientos de manifestantes de la “Generación Z” protestaron frente al Congreso exigiendo el fin de la impunidad y la corrupción en el gobierno de Peña. ABC Color reportó que Yacyretá, la represa compartida con Argentina, mantiene todos sus datos operativos “herméticamente guardados” desde que asumió la nueva administración.
Y luego está la protección de datos. Paraguay aprobó su primera ley integral de protección de datos personales, la Ley 7593/2025, en noviembre de 2025. Está inspirada en el GDPR europeo y la LGPD brasileña. Tiene todos los elementos correctos: consentimiento explícito, derechos de acceso y cancelación, evaluaciones de impacto, sanciones de hasta 10.000 salarios mínimos. Pero hay un detalle decisivo: la ley no entra en vigor hasta noviembre de 2027. Paraguay tiene un período de transición de 24 meses. La agencia reguladora aún no se ha creado. Los reglamentos secundarios aún no se han redactado.
Eso significa que, hoy, Paraguay no tiene ninguna ley de protección de datos personales efectiva. Nada. Un vacío total. Si Crusoe AI — o Palantir, o ambas, porque sería ingenuo pensar que vienen separadas — comienza a operar en Paraguay mañana, no hay marco legal que regule qué datos pueden recopilar, procesar, transferir o vender. No hay autoridad que supervise. No hay sanción que se aplique.
Las preguntas que nadie está haciendo
No hace falta afirmar nada para ver el cuadro completo. Basta con hacer las preguntas correctas.
La primera: ¿qué empresa de data centers de inteligencia artificial instala su infraestructura en un país que no tiene protección de datos, donde la corrupción está en niveles críticos, y donde el gobierno otorga contratos directos sin supervisión? La respuesta oficial es que la energía es barata y el gobierno es “amigable con los negocios”. Pero la historia de Palantir en otros países sugiere que la falta de regulación no es un efecto secundario: es el atractivo principal.
La segunda: ¿quién garantiza que la plataforma de Palantir — la misma que procesa datos de pacientes del NHS, de inmigrantes en ICE, de sospechosos en Nueva Orleans y de objetivos militares en Gaza — no terminará operando sobre datos de paraguayos sin su consentimiento? Crusoe AI construye la infraestructura física. Pero el mismo ecosistema de Founders Fund, la misma red de inversiones, la misma filosofía política que ve en la tecnología una “salida de la política” no se detiene en la capa de hardware. Palantir no necesita un contrato con el gobierno paraguayo para beneficiarse de un entorno donde los datos existen sin protección. Le basta con que el ecosistema esté abierto.
La tercera: Paraguay está en la encrucijada geopolítica más compleja de su historia reciente. Es el único país de Sudamérica que reconoce a Taiwán, mientras China presiona abiertamente para que corte relaciones. Firmó un acuerdo SOFA con Estados Unidos que permite la entrada de personal militar con inmunidad diplomática, en medio de protestas que lo califican de “cesión de soberanía”. Peña regresó de Taiwán con acuerdos de cooperación en ciberseguridad e inteligencia artificial justo antes de reunirse con Thiel. ¿Hasta qué punto los centros de datos de IA son infraestructura económica y hasta qué punto son activos estratégicos en una guerra de influencias que Paraguay no controla?
La cuarta: en el modelo de negocio de Crusoe, la energía barata de Itaipú es el insumo fundamental. Pero Itaipú es también la fuente de electricidad de hogares paraguayos que sufren cortes frecuentes, mientras el 22% de la población aún cocina con leña o carbón. Hoy los centros de criptominería en Paraguay consumen alrededor de 944 MW, equivalentes a 1,4 turbinas de Itaipú. La UIP advierte que la red podría colapsar en 2029. ¿Cuánto consume un centro de datos de IA cuando realmente funciona a escala? Abilene, el proyecto insignia de Crusoe en Texas, consumirá 1,2 GW solo él. ¿Quién garantiza que el “excedente energético” de Paraguay no se convertirá, dentro de una década, en un déficit que pague la población mientras las ganancias se van al exterior?
Y la quinta, tal vez la más profunda: ¿qué significa que una de las personas más ricas del mundo, que ha declarado públicamente que la democracia y la libertad son incompatibles, que ha financiado movimientos políticos autoritarios, que ha construido un imperio de vigilancia que opera en los márgenes de la legalidad, esté “explorando Paraguay” justo ahora? ¿Es una coincidencia que Thiel llegue cuando Paraguay tiene un presidente con una de las peores calificaciones de corrupción de la región, una ley de datos que no se aplicará hasta 2027, un sistema de contratación pública sin controles, y una necesidad desesperada de inversión extranjera? ¿O es exactamente por eso que está aquí?
Energía gratis, democracia frágil
La promesa de los centros de datos de IA para Paraguay suena bien en los titulares. Inversión. Empleo. Modernización. Transferencia tecnológica. Son las mismas palabras que se usaron para la criptominería, que hoy consume casi un gigavatio de energía, genera pocos empleos permanentes y deja dudas sobre sus beneficios reales para la población. Son las mismas palabras que se usaron en Uruguay para el centro de datos de Google, que consumió agua en medio de la peor sequía en 70 años. Las mismas que en Chile, donde Google enfrentó protestas masivas que bloquearon judicialmente su proyecto.
Pero hay algo particular en el caso de Paraguay que trasciende el debate ambiental. La llegada de Peter Thiel y Crusoe AI no es solo una inversión tecnológica. Es una prueba de estrés para las instituciones paraguayas. Un test de hasta dónde está dispuesto a llegar un gobierno con necesidades de inversión para satisfacer las condiciones de un gigante tecnológico con una agenda política explícita.
Cuando Peña tuiteó que Thiel era “uno de los inversores más visionarios del mundo”, y Javier Giménez, jefe de Gabinete, dijo que están “avanzados” en la exploración de Paraguay para centros de datos, no estaban simplemente anunciando una inversión. Estaban abriendo la puerta a un experimento cuyas consecuencias nadie ha evaluado públicamente. Sin debate legislativo. Sin consulta ciudadana. Sin análisis de impacto.
La energía de Itaipú, que debería ser el patrimonio energético de todos los paraguayos, se está negociando pieza por pieza con empresas extranjeras que pagan tasas impositivas mínimas y operan en un vacío regulatorio que Paraguay tardará años en llenar. La protección de datos no existe. La supervisión pública es débil. El gobierno que negocia estos acuerdos es el mismo que enfrenta protestas por corrupción y oculta datos de sus propias represas.
Thiel dijo en una entrevista que su objetivo es “encontrar una salida de la política en todas sus formas”. Paraguay, tal vez sin saberlo, le está ofreciendo exactamente eso: un lugar donde la política es tan débil que la tecnología no necesita escapar de nada. Simplemente entra, ocupa el espacio y opera.
Fuentes
- Cato Unbound — Peter Thiel, “The Education of a Libertarian” (2009): https://www.cato-unbound.org/2009/04/13/peter-thiel/education-libertarian
- ABC Color — “El presidente paraguayo recibe a magnates tecnológicos Peter Thiel y Cully Cavness” (13 May 2026): https://www.abc.com.py/ciencia/2026/05/13/el-presidente-paraguayo-recibe-a-magnates-tecnologicos-peter-thiel-y-cully-cavness/
- Forbes Paraguay — “Una de las personas más ricas del mundo, el billonario Peter Thiel, invierte en inteligencia artificial en Paraguay” (13 May 2026): https://www.forbes.com.py/especiales/una-personas-mas-ricas-mundo-billonario-peter-thiel-invierte-inteligencia-artificial-paraguay-n90736
- EFE / ABC Color — “China insta a Paraguay a romper relaciones con Taiwán” (7 May 2026): https://www.abc.com.py/internacionales/2026/05/07/china-insta-a-paraguay-a-romper-sus-relaciones-con-taiwan-ante-el-viaje-de-pena-a-la-isla/
- The Guardian — “The corporate backbone of ICE: how Palantir powers mass deportation” (Sep 2025): https://www.theguardian.com/us-news/ng-interactive/2025/sep/22/ice-palantir-data
- ACLU — “Palantir’s role in ICE deportation roundups” (Apr 2026): https://www.aclu.org/news/privacy-technology/palantir-deportation-roundup
- EFF — “Palantir Has a Human Rights Policy. Its ICE Work Tells a Different Story” (Apr 2026): https://www.eff.org/deeplinks/2026/04/palantir-has-human-rights-policy-its-ice-work-tells-different-story
- The Verge — “New Orleans once had a secret predictive policing tool. It was Palantir” (Feb 2018): https://www.theverge.com/2018/2/27/17054740/palantir-predictive-policing-tool-new-orleans-nopd
- Financial Times / CityAM — “NHS gives Palantir wider access to patient data” (May 2026): https://www.cityam.com/nhs-gives-palantir-wider-access-to-patient-data-amid-growing-backlash
- BMJ — “Palantir’s NHS pilot successes claims are flawed” (Apr 2026): https://www.bmj.com/content/393/bmj.s680
- Calcalistech — “Palantir signs strategic partnership with Israel Ministry of Defense” (Jan 2024): https://www.calcalistech.com/ctechnews/article/rymy7ret6
- Crusoe AI — Series D announcement (Dec 2024): https://www.globenewswire.com/news-release/2024/12/12/2996138/0/en/crusoe-closes-600m-in-series-d-round-at-2-8-billion-valuation-to-power-ai.html
- ABC Color — “Gobierno compara Itaipú con proyecto Centro IA Paraguay-Taiwán” (13 May 2026): https://www.abc.com.py/politica/2026/05/13/gobierno-compara-itaipu-con-el-proyecto-centro-ia-paraguay-taiwan/
- UPI — “X8 Cloud plans $10-50B AI data center investment in Paraguay” (Dec 2025): https://www.upi.com/Top_News/World-News/2025/12/09/latam-paraguay-X8-cloud-AI-data-center/3121765297559
- Transparency International — Corruption Perceptions Index 2025: Paraguay 24/100, Rank 150: https://www.transparency.org/en/countries/paraguay
- IAPP — “Paraguay da un paso hacia un marco moderno de protección de la privacidad” (Dec 2025): https://iapp.org/news/a/paraguay-da-un-paso-hacia-un-marco-moderno-de-protecci-n-de-la-privacidad
- Ferrere Abogados — “Paraguay adopta su Ley de Protección de Datos Personales” (Nov 2025): https://www.ferrere.com/es/novedades/paraguay-adopta-su-ley-de-proteccion-de-datos-personales
- ABC Color — “Solo cuatro criptomineras consumen más que una turbina de Itaipú” (Mar 2026): https://www.abc.com.py/economia/2026/03/16/solo-cuatro-criptomineras-consumen-mas-que-una-turbina-de-itaipu/
- ABC Color — “Acuerdo militar Paraguay-EEUU: uno a uno los detalles” (Dec 2025): https://www.abc.com.py/nacionales/2025/12/17/acuerdo-militar-entre-paraguay-y-estados-unidos-uno-a-uno-los-detalles/
- Reuters — “How China is wooing Paraguay’s political class away from longtime ally Taiwan” (Mar 2026): https://www.reuters.com/world/china/how-china-is-wooing-paraguays-political-class-away-longtime-ally-taiwan-2026-03-14/
- Jacobin — “Peter Thiel, the would-be philosopher-king” (Oct 2025): https://jacobin.com/2025/10/peter-thiel-would-be-philosopher-king-takes-on-democracy
- BBC Mundo — “Paraguay: el acuerdo militar con Estados Unidos que genera controversia” (Mar 2026): https://www.bbc.com/mundo/articles/ce3g01xljp2o
- Latitude Media — “Senate Democrats probe gas-powered AI data centers” (Mar 2026): https://www.latitudemedia.com/news/senate-democrats-probe-gas-powered-ai-data-centers/
- Heinrich Böll Foundation — “AI wants our water” (Nov 2025): https://eu.boell.org/en/2025/11/10/ai-wants-our-water